Cuida tu atención
La atención es una de las funciones cognitivas más importantes. Es la puerta de entrada a la nueva información, y sin ella no se podrían desarrollar otras funciones, como las ejecutivas o la memoria.
Cuando se trabaja en rehabilitación cognitiva, también a través de la musicoterapia, esto se sabe, y se prioriza la recuperación de la atención. Desde el enfoque gestáltico, la atención y la percepción son fundamentales, el aquí y ahora es el lugar desde donde trabajar. “Dónde está tu atención, allí está tu corazón”, se dice, parafraseando un versículo bíblico.
Por desgracia, la vorágine de información y el exceso de comunicación actuales merman notablemente nuestra atención. Es difícil mantenerse en la lectura de un libro o en un ejercicio de contemplación más allá de unos minutos, nuestra atención sostenida está francamente dañada.
La atención nos lleva a contactar con nuestro estado actual, lo que sucede en nuestro interior, deseos, necesidades… y poder actuar en consecuencia.
Hay pequeños actos diarios que nos pueden ayudar a “atender” mejor: detenernos a percibir, en varias ocasiones, cómo está siendo nuestra respiración, observar qué tensiones hay en nuestro cuerpo, cómo estamos caminando, hablando, conduciendo… volver a los sentidos, “sensoriorizarse”, es el gran método de recuperación de nuestra atención. Qué estoy viendo por la ventana, qué se oye en este momento, a qué sabe esta comida…
Vivir sin atención nos deshumaniza y vacía los días de experiencias.
¿Cómo estás de atenta/o? ¿Puedes sostener una sola actividad sin distraerte durante un buen rato? ¿Qué acción te deteriora la atención? ¿Cuál te ayuda a mantenerla?
La atención requiere de calma y consciencia.
Prueba. A dar un paseo consciente, sin smartphone. A comer con los sentidos despiertos. A contemplar un paisaje captando sus detalles. A vivir sumergiéndote en la riqueza del momento presente, pudiendo contactar con lo que sucede a tu alrededor y en tu interior.